lunes, 6 de mayo de 2013

¿Por qué los flanes son de vainilla?

El otro día me fijé en algo muy curioso: si te miras fijamente en un espejo no pasa absolutamente nada. Claro, que tras 3 horas delante te da tiempo a preguntarte muchas cosas: ¿por qué tengo dos ojos? ¿Por qué tengo dientes? ¿Por qué respiro por la nariz? La respuesta a todo eso es muy sencilla. Y es que la culpa la tienen los racionalistas. A ver como os sitúo. ¿Tenemos un boli y papel a mano? Bien; primero haz un 6. A continuación y justo debajo haz un 4. Ahora une el final del 4 con el principio del 6. Pinta una sonrisa y ya tenemos tu retrato. ¡¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen!! Que chu chu chuuuuuuli. En serio, volvamos a lo nuestro. El eterno retorno es un problema que yo siempre comparo con la pescadilla que se muerde la cola. La gracias (de nada) es que tiene que ser graciosísimo ver a un pez dando vueltas intentando morderse la cola como un perro, porque como tienen poca memoria se les olvida y podrían echar las horas y las horas. ¿Existe el paro el el mundo de las ideas? ¿La idea de parado vaga sola por ese mundo de conceptos felices? A llorar a Kansas. Igual no tiene mucha coherencia este texto porque estoy viendo Atrapa un millón y estoy a las dos cosas. Y tú dirás: ¿Y A MI QUÉ ME IMPORTA? Pues a mi si que me importa que en un cómputo global el ciclo de histéresis se cumpla como que ya he terminado. Si quieres ingresar algún donativo por deficiencia mental deja un comentario. eL dIdRy

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